Los grandes expertos en presentaciones usan trucos que como profesor puedes aprovechar para mejorar en tus clases particulares

Clases particulares, presentaciones, clases diarias. El miedo escénico a hablar en público nos ha asaltado a todos alguna vez en la vida. Cuando eres profesor en un colegio, academia o de clases particulares, hablar ante un público es una tarea diaria y constante. Sin embargo, hay personas que, aunque conocen a fondo la materia que quieren tratar, no consiguen enganchar a los alumnos. ¿Qué se puede hacer en estos casos? Te proponemos 7 trucos que usan los grandes maestros de las presentaciones para que mejores día a día. 

1.- Siempre que puedas camina. Usa esta técnica si ves que la clase se despista. Estar de pie, caminando por el aula mientras explicas hace que el alumno se mantenga alerta y suba su atención. Si estás impartiendo clases particulares o clases de apoyo, este aspecto te será más complicado pero no lo deseches. ¡Pruébalo!

2.- Dibuja.  En la pizarra si estás en un aula, o en un papel si das clases particulares. Provoca que el alumno fije su mirada en un punto y se concentre en lo que estás contando. No es necesario que escribas claramente lo que estás diciendo, haz simplemente un esbozo para llamar su atención.

3.- Cambia el tono de voz. Es fundamental. No hay algo más monótono que un profesor hablando con un tono de voz continuo y cansino. Todos los hemos sufrido alguna vez en la vida y tú puedes estar cayendo en eso si tus alumnos empiezan a cerrar los ojos. Cambia la entonación y los ritmos de exposición para mantenerlos alerta. 

4.- Usa metáforas. Las metáforas, más o menos complejas en función del alumno al que quieras llegar, hacen pensar, imaginar, reflexionar, etc. Úsalas en tus clases particulares o en el aula para darle una opción al alumno de ver las explicaciones de manera diferente.

5.- Gamificación. Una tendencia muy actual pero usada desde tiempos ancestrales. Aprender jugando es una de las técnicas más útiles que se pueden usar, y que más dinamizan al grupo de alumnos.

6.- Intensidad. Si no vives lo que quieres transmitir será difícil que los demás lo vivan. Si el alumno ve intensidad en tu lenguaje corporal, en tu voz, en tu mensaje, se enganchará a él. ¡Vívelo!

7.- Trabajo. Es obvio pero a veces se olvida y esto se nota. Si dominas a la perfección el mensaje que quieres transmitir al alumno, tus clases particulares, explicaciones, charlas y presentaciones fluirán solas y sin vacilaciones. Trabajar profundamente el contenido y cómo se va a exponer es la clave para el triunfo.

Esperamos que te hayan servido estos trucos. Y tu ¿qué trucos usas? Compártelo con todos nuestros seguidores en Facebook, Twitter y Google+.

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7 respuestas a “7 trucos para que tus alumnos no se duerman en clase

  1. Muy interesante!! lo de caminar por la clase, es lo mejor para los que somos un poquitín nerviosos, jejeje…es una buena excusa para aprovechar y revisar los cuadernos de los alumnos, así como quien no quiere la cosa, o que estén en la página del libro que se está explicando.

    Gesticular y modular la voz también es muy importante! y es que para ser profesor, también hay que tener algo de actor!

    • Nos alegramos de que te haya gustado el tema Beatriz. Andar por clase, a parte de para vigilar, mantiene a los alumnos en mayor tensión. Ya nos contarás la experiencia. Gracias por el comentario.

  2. Siempre he pensado que en la Universidad debiera haber un curso de a lo menos un semestre de teatro. Eso ayudaría a no tener profesores monótonos. Nada más aburrido para un alumno saber como empieza la clase la profesora, como la desarrolla y como la cierra. Sugiero que el profesor antes de entrar a una clase debiera plantearse: ¿qué personaje seré hoy? Luego actuar de distintas maneras dependiendo del objetivo de la clase.

  3. He usad todos esos pasos, ya que en la universidad una ha visto como lo hacen los profesores que se han tenido, pero también agregaría uno que a mí me ha servido para que me pongan atención y es el hecho de prometerles que luego les voy a contar una historia.
    En una oportunidad, había bastante aburrimiento, les prometí que si estaban atentos l iba a contar una historia. Ellos trabajaron y de inmediato me cobraron la palabra. Tuve q

  4. Tuve que improvisar pero salí del paso. Ahora ya sé que debo estar preparada siempre con alguna historia.

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